Estudios realizados por expertos sobre la nutrición, advierten que el síndrome metabólico “está aumentando rápidamente en todo el mundo, en paralelo con la creciente incidencia de la diabetes y la obesidad”.
Se conoce como “síndrome metabólico” al conjunto de enfermedades o factores de riesgo que se dan en un individuo, y que aumentan la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares. El sobrepeso es uno de estos factores más determinantes.
Según los datos analizados por los Doctores Panagiotakos y Kastorini, la dieta mediterránea a demostrado que tiene capacidad para bajar estos factores de riesgo.
Si bien la dieta Dukan inicialmente en sus dos primeras fases se fundamenta en el consumo exclusivamente de proteínas con el fin de perder peso de forma rapida, no es menos cierto que luego deriva hacia una dieta equilibrada, fundamentalmente mediterránea.
La dieta mediterránea incluye una dosis diaria de frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa, además semanalmente pescado, aves, frutos secos y legumbres, con un consumo relativamente bajo de carne roja y moderado de alcohol, normalmente con las comidas. Este tipo de alimentación es la que se tiene prácticamente en las fases de consolidación y sobretodo en la fase definitiva de estabilización.
La dieta mediterránea tiene efectos beneficiosos sobre la obesidad abdominal, los niveles de lípidos, el metabolismo de la glucosa y los niveles de presión arterial, que también son factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades del corazón y la diabetes. Destaca sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios como efectos positivos.
Así pues la dieta Dukan realizada correctamente, deriva en una dieta mediterránea que es un seguro de vida para nuestra salud.
